La hipersensibilidad dentinaria es ese dolor breve y agudo que aparece con el frío, el calor, lo dulce, lo ácido o el simple roce del cepillo. Es muy frecuente y, aunque suele restarse importancia, conviene atenderla: detrás puede haber un desgaste o una retracción que irá a más si no se corrige.
Por qué un diente se vuelve sensible
Bajo el esmalte está la dentina, una capa atravesada por miles de microcanales que conectan con el nervio del diente. Mientras el esmalte y la encía la protegen, no sientes nada. El problema llega cuando la dentina queda expuesta: el frío o el dulce viajan por esos canales y «despiertan» al nervio. De ahí el pinchazo.
Las causas más habituales
- Retracción de las encías: al bajar la encía queda al descubierto la raíz, que no tiene esmalte y es muy sensible.
- Cepillado agresivo: cepillar fuerte, con cerdas duras o en horizontal, lima el esmalte y empuja la encía hacia abajo.
- Desgaste y erosión: el bruxismo y los alimentos y bebidas ácidas (cítricos, refrescos, vinagre) adelgazan el esmalte.
- Encías inflamadas: la gingivitis deja la zona del cuello del diente más vulnerable.
- Tras un blanqueamiento: es una sensibilidad pasajera y distinta; la explicamos aparte en sensibilidad tras el blanqueamiento.
Lo que puedes hacer en casa
Cambia a un cepillo de cerdas suaves y cepilla sin presionar, con movimientos cortos. Usa una pasta específica para dientes sensibles a diario: sus componentes van sellando los canales de la dentina, pero necesitan constancia (dos o tres semanas para notar el efecto). Evita enjuagarte con mucha agua justo después, para que el principio activo actúe. Y modera lo ácido: espera un rato antes de cepillarte tras tomar cítricos o refrescos.
Cuándo no es «solo» sensibilidad
Si el dolor es intenso, surge solo (sin estímulo), dura bastante después del frío o se localiza en un diente concreto, puede haber una caries, una grieta o un empaste filtrado. En ese caso, ninguna pasta lo soluciona: hay que explorar el diente. Por eso ante una sensibilidad que no mejora conviene una revisión.
El tratamiento en consulta
Cuando la sensibilidad es persistente, en la clínica disponemos de soluciones rápidas y eficaces: barnices de flúor y agentes desensibilizantes que se aplican sobre la zona, selladores de los cuellos expuestos, reconstrucciones cuando hay desgaste marcado y férulas de descarga si el origen es el bruxismo. Lo importante es tratar la causa, no solo calmar el síntoma.
Te lo revisamos en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57), el Dr. Rada valora de dónde viene tu sensibilidad y te propone el tratamiento más sencillo que la resuelva. Muchas veces basta con corregir la técnica de cepillado y aplicar un desensibilizante; otras conviene tratar la encía o el desgaste. Puedes apoyarte además en una limpieza profesional y en nuestra odontología general para mantener la boca a punto.
Preguntas frecuentes
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