«¿Cada cuánto debo hacerme una limpieza dental?» Es una de las preguntas más frecuentes en consulta, y la respuesta corta es: para la mayoría de las personas, una vez al año suele ser suficiente. Pero, como casi todo en salud, depende de tu boca. Te explicamos de qué.
La pauta general
En una persona con una boca sana y una buena higiene en casa, una limpieza profesional anual es una pauta razonable para mantener a raya el sarro y prevenir problemas. Esta limpieza retira la placa endurecida (sarro) que el cepillo no puede eliminar por sí solo, sobre todo en las zonas de difícil acceso, y permite revisar de paso el estado general de dientes y encías.
Cuándo conviene hacerla más a menudo
Hay personas que se benefician de limpiezas más frecuentes, cada seis meses o según indicación. Es el caso de quienes tienen tendencia a acumular sarro, fuman, padecen o han padecido enfermedad de las encías, llevan ortodoncia, tienen implantes o sufren ciertas enfermedades como la diabetes. Si encajas en alguno de estos grupos, en tu revisión te indicaremos la frecuencia que más te conviene. No es lo mismo prevenir que tener que tratar.
Por qué no conviene saltársela
El sarro acumulado no es solo cuestión de estética o de mal aliento: es el principal responsable de la gingivitis y, si no se trata, de la periodontitis, que puede llegar a hacer que se muevan los dientes. La limpieza profesional, junto con una buena higiene diaria, es la mejor inversión para conservar tus dientes toda la vida. Prevenir siempre es más fácil, más cómodo y más barato que tratar.
Revisión y limpieza en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57, junto al metro de la L5), aprovechamos tu limpieza para revisar a fondo tu boca y detectar a tiempo cualquier cosa. Pide tu cita de revisión. Atendemos a pacientes de Carabanchel, Vista Alegre, Aluche y toda la zona.
Qué notas tras una limpieza profesional
Mucha gente sale de una limpieza con una sensación inmediata de boca «nueva»: los dientes se notan más lisos al pasar la lengua, las encías más sanas y el aliento más fresco. Al retirar el sarro acumulado, sobre todo en las zonas que el cepillo no alcanza, también desaparecen muchas manchas superficiales, por lo que los dientes se ven algo más luminosos —aunque una limpieza no es un blanqueamiento, conviene aclararlo—. Puede haber una ligera sensibilidad puntual durante un día, totalmente normal, sobre todo si había mucho sarro. En conjunto, es uno de esos cuidados sencillos cuyo beneficio se nota de inmediato y se prolonga mucho en el tiempo si lo combinas con una buena rutina en casa.
La limpieza es prevención, no estética
Aunque el efecto «dientes más limpios» es agradable, el verdadero valor de la limpieza profesional es preventivo. El sarro es el principal responsable de la gingivitis y, si no se controla, de la periodontitis, que puede llegar a hacer que los dientes se aflojen y se pierdan. Mantenerlo a raya con limpiezas periódicas, junto con una buena higiene diaria, es una de las inversiones más rentables en salud bucal: previene problemas serios y caros antes de que aparezcan. Por eso insistimos tanto en no saltársela. Y como en cada limpieza revisamos también el estado general de tu boca, es una oportunidad estupenda para detectar a tiempo cualquier otra cosa. Prevenir siempre es más fácil que tratar.
Preguntas frecuentes
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