¿Te sangran las encías al cepillarte? Mucha gente lo considera normal, pero no lo es: es la señal de aviso más típica de la gingivitis, una inflamación de las encías muy frecuente y, sobre todo, muy tratable si se coge a tiempo. Ignorarla es lo que la convierte en un problema serio.
Por qué sangran las encías
El sangrado casi siempre tiene un culpable: la placa bacteriana que se acumula en el borde de la encía cuando la higiene no es del todo eficaz. Esa placa irrita e inflama la encía, que se vuelve más roja, hinchada y sangra con facilidad al cepillarse o usar la seda. Curiosamente, mucha gente deja de cepillar la zona que sangra por miedo, y eso empeora las cosas: la placa se acumula aún más.
De la gingivitis a la periodontitis
Aquí está lo importante. La gingivitis, tratada a tiempo, es reversible y no deja secuelas. Pero si se ignora, puede avanzar a periodontitis, una fase más grave en la que se daña el hueso que sujeta los dientes. Y eso ya no se recupera: la periodontitis es una de las principales causas de pérdida de dientes en adultos. Por eso ese pequeño sangrado merece atención, aunque no duela.
La buena noticia: tiene solución
La gingivitis se trata muy bien. Una limpieza profesional que retire el sarro acumulado, junto con una buena técnica de cepillado y el uso de la seda en casa, suele bastar para que las encías vuelvan a estar sanas en poco tiempo. En la clínica te enseñamos exactamente cómo limpiar para que el problema no vuelva. La constancia en casa es la mitad del tratamiento.
No esperes a que duela: visítanos en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57, junto al metro de la L5), revisamos tus encías y te ayudamos a frenar el problema a tiempo. Si llevas tiempo con sangrado, pide cita: cuanto antes, mejor. Atendemos a pacientes de Carabanchel, Vista Alegre, Aluche y toda la zona.
La técnica de higiene que de verdad funciona
Frenar la gingivitis pasa, sobre todo, por mejorar la higiene en casa, y aquí la técnica importa más que la fuerza. Cepillarse fuerte no limpia mejor; de hecho, puede dañar la encía. Lo eficaz es un cepillado suave pero meticuloso, dos veces al día, inclinando el cepillo hacia el borde de la encía para retirar la placa justo donde se acumula. Y, fundamental, la limpieza entre los dientes con seda o cepillos interdentales, porque ahí no llega el cepillo y es donde más se esconde la placa. Al principio, la zona inflamada puede sangrar un poco al limpiarla; lejos de ser motivo para dejarlo, es señal de que hay que insistir con suavidad: en pocos días, al retirar la placa, el sangrado remite.
Cuándo el problema va más allá de la gingivitis
La gingivitis es reversible, pero conviene estar atentos por si ha avanzado. Señales como encías que se retraen y dejan los dientes «más largos», mal aliento persistente, sensación de que algún diente se mueve ligeramente o aparición de pequeños espacios nuevos entre los dientes pueden indicar que la inflamación ha llegado al hueso, es decir, periodontitis. En ese punto, el tratamiento es más específico y es importante no demorarlo, porque el hueso perdido no se recupera. Por eso ese sangrado inicial, aparentemente inofensivo, merece atención: tratarlo a tiempo, en fase de gingivitis, evita llegar a problemas mayores. Si llevas tiempo con encías que sangran, lo mejor es que las revisemos cuanto antes.
Preguntas frecuentes
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