Roncar no es solo una molestia para quien duerme al lado: a veces es la punta del iceberg de un problema mayor, la apnea obstructiva del sueño. Y aquí el dentista puede ayudar con un dispositivo a medida: la férula de avance mandibular (DAM).
Qué es la apnea del sueño
Durante el sueño, los tejidos de la garganta se relajan y pueden estrechar o cerrar la vía aérea. Eso provoca ronquidos y, en la apnea, pausas en la respiración que fragmentan el descanso. El resultado: sueño no reparador, cansancio de día y, a largo plazo, riesgos para la salud. Su diagnóstico corresponde a un médico, normalmente con un estudio del sueño.
Qué es la férula de avance mandibular
Es un dispositivo a medida, parecido a una férula, que se coloca en los dientes al dormir y adelanta ligeramente la mandíbula. Al hacerlo, lleva la lengua hacia delante y mantiene la vía aérea más abierta, reduciendo los ronquidos y los episodios de apnea.
Para quién está indicada
La DAM suele indicarse en ronquido simple y en apnea leve o moderada, o cuando el paciente no tolera la CPAP (la mascarilla de presión). En la apnea grave, el tratamiento de referencia sigue siendo la CPAP; por eso la decisión se toma siempre con el diagnóstico médico delante.
Cómo se hace
Tomamos unos registros de tu boca para fabricar la férula totalmente a medida y la ajustamos para encontrar la posición que mejor te funciona y resulta cómoda. Es discreta, transportable y mucho más fácil de llevar de viaje que un aparato.
Importante: trabajo en equipo
El dentista no diagnostica la apnea: la trata, dentro de su ámbito, cuando ya hay un diagnóstico médico. Si sospechas que tienes apnea (roncas mucho, te despiertas cansado, te han notado pausas al respirar), lo primero es consultarlo con tu médico. A partir de ahí, valoramos si una DAM encaja en tu caso.
No la confundas con la férula de bruxismo
La DAM no es lo mismo que la férula de descarga del bruxismo: esta protege los dientes de apretar, pero no trata la apnea. Son dispositivos distintos para problemas distintos. En tu revisión en Carabanchel te orientamos sobre cuál necesitas.
Las señales que no debes normalizar
El ronquido fuerte de cada noche ya merece atención, pero hay un cuadro que debe encender todas las alarmas: ronquido con pausas de respiración que otra persona presencia («deja de respirar y luego coge aire con un ronquido brusco»), somnolencia diurna que no se explica — dormirse en el sofá a las siete, cabecear conduciendo —, dolores de cabeza matutinos, boca seca al despertar y esa sensación de haber dormido ocho horas sin descansar ninguna. Muchas veces quien da la voz de alarma no es el paciente sino su pareja, que lleva meses escuchando el patrón desde la almohada de al lado. Si te reconoces (o reconocen), el primer paso no es una férula ni un gadget: es un estudio del sueño, porque tratar una apnea sin diagnosticarla es disparar a ciegas.
Dónde encaja la férula de avance mandibular (y dónde no)
Con el diagnóstico en la mano, el DAM es una gran herramienta en su terreno: ronquido simple y apneas leves o moderadas, o pacientes que no toleran la máquina de presión (CPAP). Su mecánica es sencilla y elegante: adelanta unos milímetros la mandíbula durante el sueño, tensando los tejidos de la garganta y ensanchando el paso del aire — como abrir una manguera doblada. Nuestro papel como dentistas es hacerla a tu medida (las genéricas de internet suelen acabar en un cajón, o dando problemas de mordida), calibrar el avance de forma progresiva y vigilar en revisiones tus dientes y tu articulación, siempre en coordinación con el médico que ha estudiado tu sueño. En apneas severas, el tratamiento de referencia es otro (CPAP), y te lo diremos con la misma claridad. Si el bruxismo también anda en la ecuación — es un compañero de viaje frecuente —, échale un ojo a la férula de descarga: son férulas distintas para problemas distintos.
Preguntas frecuentes
¿Hablamos de tu caso?
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