Te has puesto carillas y el resultado es justo lo que querías. Ahora toca cuidarlas para que duren muchos años luciendo igual de bien. La buena noticia es que mantener unas carillas no tiene ningún misterio: con una rutina sencilla y un par de precauciones, se conservan estupendamente.
Higiene de siempre, sin excepciones
Las carillas se cuidan, en esencia, como tus dientes naturales: cepillado dos veces al día, seda o cepillos interdentales y enjuague. No necesitan productos especiales, pero sí constancia. Una buena higiene mantiene sanas las encías y el diente que hay debajo de la carilla, que es lo que de verdad sostiene el resultado a largo plazo. Conviene usar un cepillo de cerdas suaves y una pasta poco abrasiva para no rayar la superficie.
Ojo con los malos hábitos
El mayor enemigo de una carilla no es el desgaste normal, sino los golpes y las malas costumbres. Morder hielo, bolígrafos o las uñas, abrir paquetes con los dientes o roer alimentos muy duros puede astillar o despegar una carilla. Y si aprietas o rechinas los dientes por la noche (bruxismo), conviene protegerlas con una férula de descarga, porque esa presión continuada las castiga mucho.
Cuida también el color
Las carillas de porcelana resisten muy bien las manchas, pero las de composite pueden teñirse con el tiempo con el café, el té, el vino o el tabaco. No hace falta renunciar a todo, pero moderar esas sustancias y mantener las revisiones ayuda a que el color se conserve. En las visitas podemos pulir y revisar el estado de las carillas para que sigan impecables.
Revisiones: tu mejor seguro
Acudir a tus revisiones periódicas es la forma más eficaz de que tus carillas duren. En ellas comprobamos que todo siga bien adherido, que la encía esté sana y que el color se mantenga. Cualquier pequeño detalle detectado a tiempo se resuelve fácil.
Te acompañamos en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57, junto al metro de la L5), cuidamos tu sonrisa también después del tratamiento. Si quieres saber cuánto duran las carillas, te lo contamos. Atendemos a pacientes de Carabanchel, Vista Alegre y toda la zona.
La férula de descarga: tu seguro nocturno
Si aprietas o rechinas los dientes mientras duermes —algo más común de lo que la gente cree, a menudo ligado al estrés—, tus carillas están expuestas cada noche a fuerzas que no se ven pero castigan. Ese bruxismo puede astillar el borde de una carilla o despegarla con el tiempo. La solución es muy sencilla y eficaz: una férula de descarga hecha a tu medida, que se coloca por la noche y absorbe esa presión, protegiendo tanto las carillas como tus propios dientes. Si tienes carillas y sospechas que aprietas (te levantas con la mandíbula cargada o con dolor de cabeza), coméntanoslo: prevenir es muchísimo más barato que reparar.
Revisiones: el mantenimiento que marca la diferencia
El secreto de unas carillas que duran años no es ningún producto milagroso, sino la constancia en lo básico y las revisiones periódicas. En cada visita comprobamos que las carillas sigan bien adheridas, que los bordes estén perfectos y que la encía que las rodea esté sana, además de hacer una limpieza profesional que retira manchas y sarro. Cualquier pequeño detalle detectado a tiempo se resuelve en un momento, antes de que se convierta en un problema. Piensa en tus carillas como en una buena inversión que, con un mantenimiento mínimo, te devuelve una sonrisa bonita durante muchísimo tiempo. Ese cuidado constante es, de verdad, lo que las hace durar.
Preguntas frecuentes
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