Antes de dar el paso con las carillas, es lógico preguntarse cuánto van a durar. Al fin y al cabo, es una inversión en tu sonrisa y quieres que merezca la pena. La respuesta depende del material y, sobre todo, de cómo las cuides, pero podemos darte expectativas realistas.
Depende mucho del material
Las carillas de porcelana son las más duraderas: bien cuidadas, pueden mantenerse en perfecto estado durante muchos años, gracias a su resistencia a las manchas y al desgaste. Las de composite suelen tener una vida algo más corta y pueden necesitar algún retoque o pulido con el tiempo, aunque tienen la ventaja de repararse con facilidad. Si dudas entre ambas, te ayudamos a decidir en porcelana o composite.
El cuidado marca la diferencia
Más allá del material, lo que más influye en la duración eres tú. Una buena higiene diaria, evitar morder cosas muy duras, no usar los dientes como herramienta y acudir a las revisiones alargan muchísimo la vida de una carilla. Por el contrario, el bruxismo, los golpes o descuidar las encías la acortan. Cuidarlas bien no es complicado, y es lo que separa unas carillas que duran años de unas que dan problemas pronto.
¿Son para siempre?
Conviene ser honesto: ninguna restauración es eterna. Las carillas son muy duraderas, pero en algún momento pueden necesitar un retoque o un recambio, igual que cualquier cosa que usas a diario. La buena noticia es que, llegado ese momento, sustituirlas es un proceso sencillo y el diente sigue protegido mientras tanto.
La clave: una buena indicación desde el principio
Una carilla dura cuando está bien indicada y bien hecha. Por eso es tan importante el estudio previo: elegir el material adecuado para tu caso y una buena planificación es lo que garantiza que tu inversión rinda durante años.
Te lo valoramos en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57, Carabanchel, junto al metro de la L5), el Dr. Rada planifica cada caso para que el resultado dure. Atendemos a pacientes de Vista Alegre, Aluche, Opañel y toda la zona.
Qué reduce y qué alarga la vida de una carilla
La duración de una carilla es, en buena parte, una historia de hábitos. Por el lado negativo, el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), morder objetos duros como hielo o bolígrafos, usar los dientes como herramienta para abrir cosas y descuidar la higiene de las encías son los factores que más acortan su vida. Por el lado positivo, una buena higiene diaria, el uso de férula de descarga si hay bruxismo, evitar esos malos hábitos y acudir a las revisiones alargan notablemente su durabilidad. Dicho de otro modo: la carilla pone la calidad, pero tú pones gran parte de los años. Cuidarla no cuesta apenas esfuerzo y marca una diferencia enorme.
Cuando llega el momento de renovarlas
Conviene ser realista: ninguna restauración dental es para toda la eternidad, igual que no lo es nada que uses a diario. Con los años, una carilla puede necesitar un retoque, un pulido o, llegado el caso, un recambio. No es un fracaso, sino el ciclo normal de cualquier tratamiento estético. La buena noticia es que sustituir una carilla suele ser un proceso sencillo, y mientras tanto el diente sigue protegido. Pensar en las carillas como en algo que se mantiene y, eventualmente, se renueva (en lugar de algo definitivo e inamovible) ayuda a tener expectativas realistas y a disfrutar del resultado sin agobios. Te avisaremos en las revisiones cuando llegue ese momento.
Preguntas frecuentes
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