Las muelas del juicio (los terceros molares) son las últimas en salir, normalmente entre los 17 y los 25 años, y a menudo generan dudas: ¿hay que quitarlas siempre? La respuesta es no. Depende de cada caso, y conviene valorarlo con una revisión y una radiografía antes de decidir nada.
Cuándo NO hace falta quitarlas
Si las muelas del juicio han salido bien, están sanas, en buena posición, muerden correctamente con las de arriba y puedes limpiarlas sin problema, no hay ningún motivo para quitarlas. En ese caso, simplemente se vigilan en las revisiones como una muela más. Quitar algo que funciona y no molesta no tiene sentido: la cirugía solo se plantea cuando hay una razón clara.
Cuándo conviene la extracción
Sí suele recomendarse quitarlas cuando dan problemas o es previsible que los den. Las situaciones más habituales son: muelas que no tienen espacio y se quedan «atrapadas» en el hueso o la encía (incluidas), que salen torcidas o solo a medias, que provocan infecciones de repetición en la encía de alrededor, que empujan al resto de dientes, o que son imposibles de limpiar y acumulan caries. En estos casos, la extracción previene dolores e infecciones mayores.
Cómo es la extracción y la recuperación
La extracción se realiza con anestesia local y, si te genera ansiedad, con sedación consciente para que estés totalmente relajado. La complejidad varía según la posición de la muela: las que están bien salidas se quitan con facilidad; las incluidas requieren algo más de trabajo. Tras la cirugía es normal tener algo de inflamación y molestias unos días, que se controlan bien con frío, reposo, alimentos blandos y la medicación pautada. Siguiendo nuestras indicaciones, la recuperación suele ser tranquila.
Te lo valoramos en Carabanchel
En la Clínica Eugenia de Montijo (C/ Eugenia de Montijo, 57, junto al metro de la L5), estudiamos tus muelas del juicio con una radiografía y te decimos con honestidad si conviene quitarlas o solo vigilarlas. Atendemos a pacientes de Carabanchel, Vista Alegre, Opañel y toda la zona.
¿Por qué dan tantos problemas las muelas del juicio?
El motivo es, sobre todo, de espacio. Las muelas del juicio son las últimas en intentar salir, cuando el resto de la dentadura ya está colocada, y muchas veces no encuentran sitio suficiente en la mandíbula. El resultado es que se quedan atrapadas, salen torcidas, empujan a las muelas vecinas o asoman solo a medias, dejando un pliegue de encía donde se acumulan comida y bacterias. Esa zona es muy difícil de limpiar y se infecta con facilidad, provocando dolor e inflamación de repetición. A esto se suma que, al estar tan atrás, son complicadas de cepillar y propensas a las caries. Por eso generan más problemas que cualquier otra muela.
Qué pasa si no las quitas cuando hace falta
Cuando hay una indicación clara de extracción y se va posponiendo, los problemas tienden a ir a más. Las infecciones de la encía de alrededor (pericoronaritis) se repiten y cada vez molestan más; la presión sobre las muelas vecinas puede dañarlas o descolocar la dentadura; y una muela del juicio incluida puede, con el tiempo, favorecer caries o quistes en la zona. Además, las extracciones suelen ser más sencillas cuanto más joven eres, porque el hueso es más elástico y la recuperación más rápida. Por eso, cuando valoramos que una muela del juicio va a dar guerra, conviene no eternizar la decisión: actuar a tiempo evita complicaciones y hace todo más fácil.
Preguntas frecuentes
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